lunes, 13 de noviembre de 2006

HduH - Capitulo I


CAPITULO I

Solo Dios sabe porque viví lo que me toco vivir.
Comenzaba la primavera en el Condado de Bismark, pueblo tranquilo si los hay, o al menos había.
Bismark es un pequeño poblado al sur de un país bananero donde su gente es muy tranquila, va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa, todos se conocían, todos sabían de sus problemas; la edificación parecía que se había quedado en el tiempo, su estilo colonial sobresalía entre los pueblos cercanos, según consta en alguno de ellos estas edificaciones datan del año 1925.

Ubicado casi a las afueras de Bismark, el convento se destacaba en la cima de una colina no muy alta pero lo suficiente como para distinguirla desde la última curva de la carretera que conectaba con la ciudad principal y capital del partido homónimo. En este vivían un grupo de monjas que nadie sabía de que congregación eran, se dudaba que realmente fueran monjas las que lo habitaban ya que nunca se las veía y los lugareños que trabajaban en el mismo nunca hablaban de lo que sucedía en el lugar.

Una noche lluviosa de primavera llegó al condado un forastero vestido con ropas extrañas, a veces se lo veía con una camisa y pantalón color marrón claro, a veces con un saco verde, otras se lo podía ver caminando con una camisa y pantalón de varios verdes mezclados como si quisiera confundirse con el follaje de la zona, lo mas llamativo era que siempre usaba en la cabeza algo para cubrirse; nadie sabía quien era ni de donde venía, no daba la sensación que huía de algún problema, mas bien parecía que buscaba un lugar tranquilo donde pasar unos años alejado de los inconvenientes de las grandes ciudades.

No sabia y no se imaginaba todavía lo que iba a vivir.

TO BE CONTINUED

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